jueves, 25 de abril de 2013

LA HISTORIA


Cuando el ser humano descubrió la escritura y pudo dejar por escrito la narración de los acontecimientos que le ocurrieron comenzó la Historia. Gracias a los textos escritos que han ido dejando, podemos saber con mayor exactitud qué es lo que ocurrió en el pasado.

  En esta unidad didáctica vamos a trabajar dos etapas de la Historia: Edad media y Edad Moderna

1. La Edad Media

    Es la etapa histórica que comenzó en el año 476 después de Cristo, cuando cayó el Imperio Romano y finalizó en 1492 con el descubrimiento de América.

  En España y en Andalucía, la Edad Media fue una etapa especialmente interesante. Durante este período convivieron en nuestra tierra gentes de tres culturas y religiones muy distintas: cristianos, musulmanes y judíos. Hubo épocas de paz pero otras, de luchas y abiertos enfrentamientos.

    El Imperio Romano que había sido tan potente y que tanto mundo había conquistado, fue perdiendo importancia poco a poco. Hubo grandes problemas económicos, políticos y sociales que hicieron su poder cada vez más débil.

    Incluso la religión romana que había sido politeísta, fue cediendo creyentes a una nueva religión  a la que llamaron cristianismo. Para los romanos esta religión fue inaceptable en un principio, entre otras cosas porque los cristianos predicaban que sólo existe un único Dios, al contrario de los muchos dioses a los que ellos adoraban, entre ellos al propio emperador. Así los romanos persiguieron, martirizaron y asesinaron a muchos de los primeros cristianos hasta que, en el siglo IV, autorizaban esta religión que fue propagándose por todo el imperio, especialmente por lo que ahora llamamos Europa.

    Además, los pueblos bárbaros, que era así como los romanos llamaban a los pueblos guerreros que habitaban en el este de Europa, invadieron por fin muchos territorios del imperio romano, aprovechando su debilidad.

    Así, por ejemplo, los visigodos, uno de estos pueblos bárbaros, vinieron hacia el sur y se establecieron en nuestra península.

    Los historiadores piensan que en el año 476 después de Cristo, en que los pueblos bárbaros invadieron el Imperio Romano, comienza la Edad Media, porque todo volvería a cambiar en la vida de las personas.

   Los visigodos desarrollaron en la Bética una cultura floreciente. Pero se llevaban a cabo muchas luchas entre los propios visigodos. Estas luchas las aprovecharon los musulmanes del norte de África para invadir la península, en el año 711.

    Algunos visigodos se refugiaron en las montañas del norte peninsular y crearon los primeros reinos cristianos. Deseaban reconquistar los territorios perdidos. Desde  el norte de la Península iniciaron la Reconquista  para expulsar a los musulmanes del territorio que les habían invadido. Esta lenta reconquista tardaría casi ochocientos años en finalizar, hasta que los Reyes Católicos, en el año 1492, expulsaron al último rey árabe del Reino de Granada.

El dominio musulmán en la Península Ibérica.

    Los musulmanes llamaron Al-Andalus al territorio que conquistaron en la Península Ibérica.

   Los territorios dominados por los musulmanes se dividían en califatos, llegando a ser el Califato de Córdoba uno de los más importantes de la época. En cada califato había un califa que era la persona que tenía la máxima autoridad política y religiosa; además dictaba las leyes que el pueblo debía cumplir y era el juez más importante.

    En las familias eran los hombres los que trabajaban el campo o se dedicaban a la artesanía y al comercio. Las mujeres debían obediencia absoluta a su esposo, a su padre o a su hermano. Los hijos aprendían a leer y a escribir y sólo los hijos de los ricos  iban a la universidad, que ya empezaban a existir. Las hijas permanecían en casa. Los esclavos trabajaban en el campo o en los talleres artesanales.

    La lengua que se hablaba en todo el Islam era el árabe. Durante aquellos siglos los musulmanes desarrollaron una cultura muy importante.

    Para divertirse los musulmanes iban a espectáculos musicales, cómicos o poéticos; hacían bailes, jugaban al ajedrez o acudían a baños públicos.

    Los musulmanes estuvieron en la península casi ochocientos años, por lo que nos dejaron una gran influencia en nuestra cultura. Así por ejemplo, las matemáticas las desarrollaron mucho y hoy usamos las cifras que ellos nos enseñaron. En la agricultura introdujeron nuevos sistemas de riego, desconocidos aquí hasta entonces, y el cultivo de plantas que no se conocían, como el arroz, las naranjas o el azafrán. En la artesanía y en la industria desarrollaron la fabricación de objetos de cuero, tejidos, vidrio y cerámica.

    Muchas palabras del castellano tienen origen árabe, como Guadalquivir, azulejo, almohada, alcachofa,... También gran parte de nuestros platos típicos tienen este origen.

    Pero donde se percibe más notablemente su huella es en las construcciones que nos dejaron y que en gran número siguen en pie. Hoy día son monumentos de gran interés que visitan anualmente millares de personas de todo el mundo.

Los reinos cristianos

   En la Edad Media se  llamaba La Cristiandad a todo el territorio que ocupaban los distintos reinos cristianos.

   El Papa ya era la máxima autoridad religiosa; incluso  sus decisiones las obedecían casi todos los reyes cristianos.

  Dentro de cada reino cristiano reinaba un rey que gobernaba el reino con la ayuda de los nobles. A finales de la Edad Media había en la Península varios reinos cristianos, como por ejemplo los reinos de Castilla,  de Aragón,  de León,  de Navarra o el reino de Portugal.  Otras personas con mucho poder eran los nobles, dueños de grandes extensiones de tierra y que vivían en castillos para defenderse de sus enemigos. Ayudaban al rey en las guerras y este les premiaba dándoles grandes extensiones de tierra.

    Los campesinos trabajaban las tierras de los señores; cada año debían entregar parte de la cosecha a los nobles y a la iglesia. Vivían en aldeas cercanas a los castillos. Cuando estaban en peligro por las guerras se refugiaban en el castillo del noble.

    Los monjes vivían en monasterios y se dedicaban a la oración, a la agricultura y a la artesanía. En las bibliotecas de estos monasterios los monjes guardaban toda la cultura y el saber de la antigüedad. La actividad más importante de los monjes fue copiar a mano documentos muy antiguos. Por eso muchos de ellos han podido conocerse en nuestros días.

    Al principio de la Edad Media la mayor parte de la población peninsular hablaba el latín, la lengua de Roma; pero fue transformándose según los lugares y de él se formaron las lenguas romances: castellano, catalán, gallego, francés, italiano,...    

Cuando poco a poco casi toda Andalucía fue reconquistada por los cristianos,  muchos musulmanes fueron expulsados de las ciudades y otros huyeron al norte de África. Las ciudades fueron repobladas por cristianos de los reinos de Castilla y de León que trajeron también nuevas formas de organización y costumbres. En aquellos tiempos nacieron los primeros Ayuntamientos andaluces.

2. La Edad Moderna

    Es una etapa histórica que comenzó con el descubrimiento de América en 1.492 y finalizó con la Revolución francesa en 1.789.
a) Los Reyes Católicos. La monarquía autoritaria

    El príncipe Fernando de Aragón y la princesa Isabel de Castilla eran los herederos de sus respectivos reinos. Cuando llegaron al trono después de casados, se unieron así los dos reinos más importantes de la península. Después, en 1.492 conquistaron a los musulmanes el Reino de Granada  que era el último territorio musulmán que quedaba en la Península. Además conquistaron a los indígenas las Islas Canarias e incorporaron a su corona el reino de Navarra. Así fue cómo la península pasó a estar dividida tan sólo en dos reinos: España y Portugal.

    Los Reyes Católicos obligaron a los nobles a acatar su autoridad, como también hacían otros reyes europeos. Crearon un tribunal llamado la Inquisición que perseguía a quienes no aceptaban la fe cristiana. Por ello se expulsó a los judíos que no quisieron convertirse.

El descubrimiento de América

    En aquellos tiempos algunos comerciantes viajaban por tierra en caravanas hasta países muy lejanos situados al este del mundo conocido, como China o la India. Allí compraban algunos productos que no existían en Europa, por ejemplo la seda y las especias, necesarias para dar sabor a las comidas. Tardaban meses y años en regresar para vender sus productos en los reinos europeos. Para ellos era muy importante buscar una nueva ruta que no presentara tantas dificultades.

    Para llegar hasta allí, los navegantes portugueses buscaron una ruta que fuera por el mar hacia el este y navegaron bordeando el continente africano.

    Casi todas las personas creían que la Tierra era plana como un disco, pero un marino italiano llamado Cristóbal Colón estaba convencido de que la Tierra era esférica. Quería llegar hacia las Indias pero  navegando hacia el oeste, al contrario que los portugueses. Así llegaría a las Indias dando la vuelta al mundo y demostraría su redondez.

    Le pidió ayuda económica al rey de Portugal, que no quiso dársela porque no creyó en sus palabras. Entonces acudió a los Reyes Católicos quienes sí le creyeron y en Santafé (Granada) firmaron las Capitulaciones que permitían a Colón hacer el viaje con el dinero que necesitaba.

    Colón zarpó desde el puerto de Palos (Huelva)  con tres barcos, llamados carabelas  que eran de los que se usaban a menudo en aquella época.  Hizo escala en las Canarias y llegó después de varios meses a la isla americana de San Salvador, era el día 12 de octubre de 1.492.

    Colón hizo tres viajes más a América y siempre estuvo convencido de que las tierras a las que llegó pertenecían a algún lugar de las Indias.

b) El siglo XVI. Cómo se formó el Imperio español

Después de los Reyes Católicos reinó en España su nieto Carlos I. Además de heredar por parte materna la corona española, había heredado de su padre, un príncipe extranjero, otros grandes territorios en Europa, por lo que fue coronado emperador con el nombre de Carlos V de Alemania y I de España. Así nuestro país poseía bajo su reinado un gran imperio en Europa y en América.

    Su hijo Felipe II, aunque no heredó los territorios de Europa central ni el título de emperador, extendió sus posesiones al heredar, por parte de su madre que era portuguesa, el trono de Portugal y sus colonias. Las colonias era como se llamaban a los territorios conquistados más allá del mar. De esta manera  Felipe II tenía posesiones en todos los continentes y se dijo que "en su reino nunca se ponía el Sol".

    En estos tiempos surgió en Europa una reforma religiosa llamada Protestantismo  que no acataba totalmente la autoridad del Papa.

    Carlos I y después Felipe II continuaron la defensa de la Iglesia Católica, iniciada por los Reyes Católicos y mantuvieron guerras contra los protestantes de Europa y contra Francia.

    Durante este siglo continuó la colonización de las tierras descubiertas; los españoles fundaron nuevas ciudades y extendieron su cultura y el idioma por gran parte de América.

    De allí se trajeron nuevos cultivos, desconocidos hasta entonces, como el maíz, la patata y el cacao; muchos españoles viajaron a América  atraidos por lo que contaban los que venían de la riqueza que había allí en metales preciosos, como el oro y la plata.

 Toda esta riqueza llegaba en barco hasta el puerto de Sevilla, por lo que esta ciudad se convirtió en el centro económico de Europa. Pero los reyes no supieron utilizar este dinero para mejorar la vida de los españoles, sino que se destinó a pagar las continuas guerras que mantenían  en el continente.

 c) El siglo XVII. La decadencia del Imperio español.

    Los reyes que reinaron en este siglo mantuvieron aún más guerras que sus antecesores y, aunque España era todavía muy poderosa, entró en una profunda crisis política y económica.

    Se perdió Portugal y sus colonias, además de una buena parte de los territorios en Europa.

    El rey delegaba parte de su poder en un noble al que llamaban valido que ejercía un cargo parecido al de primer ministro. Pero algunos usaron este cargo de forma corrupta, favoreciendo sólo a sus protegidos.

    Los moriscos  eran los descendientes de los musulmanes que no se habían marchado de la Península. Se dedicaban a la agricultura y la artesanía. Felipe III hizo que se les expulsara, con lo que se perdió a un sector de población que creaba riqueza con su trabajo.

    Además eran frecuentes las malas cosechas y las epidemias que, junto a las guerras, hizo descender aún más la población y la economía se vió perjudicada por todo ello.

d) España durante el siglo XVIII

   Al morir sin hijos Carlos II en 1.700, se desató la Guerra de Sucesión entre los partidarios de los dos aspirantes al trono español, que eran el archiduque Carlos de Austria y el francés Felipe de Borbón. La victoria de los partidarios del francés le llevó al trono con el nombre de Felipe V, siendo el primer rey español de la dinastía de Borbón  a la que pertenece nuestro actual rey, Juan Carlos I.

    El Estado tuvo a partir de entonces un carácter único y centralizado, para lo que suprimieron las leyes y privilegios que habían tenido Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca.

    Sólo se respetaron las instituciones del País Vasco y Navarra que habían apoyado a Felipe V en la Guerra de Sucesión.

El despotismo ilustrado y la Ilustración

    Los reyes Borbones, especialmente Carlos III, adoptaron una forma de gobernar a la que se llamó el despotismo ilustrado. Con esta idea el rey sigue teniendo todo el poder pero debía buscar el bienestar de la población; su lema era "todo para el pueblo, pero sin el pueblo".

   Se intentó modernizar el país favoreciendo el comercio, la industria y la investigación. Para ello crearon Manufacturas Reales, o sea, fábricas cuyo dueño era la Corona y Academias, como la Real Academia de la Lengua o la de Bellas Artes y otras instituciones para mejorar el nivel cultural del pueblo.

    La Ilustración fue el movimiento intelectual más importante del siglo XVIII. Defendía las libertades políticas, la mayor importancia de la razón frente a la fe y el progreso mediante la ciencia y la investigación. Es, por tanto, la Ilustración el fundamento de la democracia moderna. 

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